ampolla

Ampollas: Síntomas, Causas, Evolución y Tratamiento

Las ampollas suelen aparecer debido a la fricción en alguna zona del cuerpo.

Pueden ser molestas o pasar un poco desapercibida. Todo dependerá de la zona y de qué la ha causado.

A continuación profundizaremos en cada uno de los aspectos relacionados con las ampollas.

¿Qué es una ampolla?

Las ampollas son conocidas según la terminología médica como flictenas.

Pueden definirse como lesiones en forma de burbuja que se presentan en la piel.

Son vesículas llenas de líquido, generalmente transparentes, pero en ocasiones pueden contener sangre en su interior.

Son muy molestas. -sin embargo, pueden aparecer cuando se detecta una lesión en la piel.

En cuanto se detecta, el organismo activa un mecanismo de protección que genera la aparición de esas vesículas cuyo tamaño no es superior a los 5mm.

De esta forma la piel dañada queda en la superficie, y la sangre lleva los líquidos con los nutrientes que se necesitan para crear una nueva capa.

Si se realiza efectivamente la curación, entonces la ampolla termina desapareciendo y queda en su lugar una piel recién sanada.

¿Cuáles son los síntomas de la ampolla?

Debido a que las ampollas son lesiones, que se centran en zonas específicas de la piel, no cuenta con una gran gama de síntomas.

Es decir, en cuanto aparece se comienza a sentir la molestia. Pero aún así es posible detectar cuándo y dónde aparecerá una ampolla.

Esto se debe a leves signos que van apareciendo, y algunos de ellos pueden considerarse como síntomas.

A continuación presentamos los signos y síntomas que señalan el padecimiento de una ampolla.

En primer lugar, cuando la piel se enrojece y se siente un dolor agudo en la zona, es señal de que en un lapso corto de tiempo aparecerá una ampolla.

Estos signos se dan mayormente cuando ocurren quemaduras del tipo químicas.

En segundo lugar, cuando en una parte de pie se produce mucha fricción, sabemos que en un relativamente corto tiempo, aparecerá una ampolla.

En este caso, se presentará un calor intenso en la zona donde aparecerá la ampolla.

Si a pesar de esta leve molestia no se toman precauciones, el área se enrojecerá.

Lo cual señalará una lesión y en unas horas aparecerá la ampolla.

Cuando la ampolla es producto de infecciones o enfermedades cutáneas, es difícil predecirlas.

Sin embargo, en este caso hay un síntoma que puede ser un indicador muy fiable, y es que el área será más sensible al tacto de lo que normalmente es.

Estos son los síntomas que pueden enumerarse para predecir o constatar que evidentemente se está por padecer o padeciendo una ampolla.

Después que ya está formada la ampolla, la zona en la que está se hace dolorosa al tacto y más o menos sensible.

¿Cómo evoluciona la ampolla?

Para entender la evolución de la ampolla hay que dividirla en 5 etapas.

De esa forma podremos analizar cómo va formándose, desarrollándose y finalmente desapareciendo.

A continuación las etapas evolutivas de la ampolla.

Primera etapa: Roce y escozor

En esta etapa se da la fricción repentina y continua.

Esta fricción activa las terminaciones nerviosas sensibles a la presión de la capa superior de la piel.

Eso causa dolor, irritación de la piel y enrojecimiento.

Segunda etapa: Formación de la ampolla

Durante esta etapa la ampolla se forma.

Esto ocurre porque la fricción sobre la parte superior la piel origina la separación entre ella y la capa inferior.

Es entonces cuando el espacio que queda entre la capa superior, e inferior, de la piel se llena de líquido.

Tercera etapa: Herida abierta

Cuando la ampolla se rompe y se presenta la herida quedando expuesta, se da esta etapa de su evolución.

Hay que actuar con rapidez en esta etapa, pues las ampollas rotas suelen ser muy sensibles.

Lo mejor es desinfectar la herida tan pronto quede expuesta.

Cuarta etapa: Formación de la costra

En esta etapa de la evolución de la ampolla se formará una costra.

Esto puede evitarse si se trata correctamente.

En caso contrario el líquido de la herida se secará y quedará cubierta.

Esta etapa, como se ha dicho, se puede evitar con un buen tratamiento. Pues en esta etapa evolutiva la curación puede ser más dolorosa y larga.

Se debe tener presente que la costra podría romperse, y provocar como consecuencias infecciones secundarias.

Quinta etapa: Cicatrización.

En esta etapa de la evolución comienza a formarse tejido nuevo, y la herida termina cicatrizando.

El tiempo normal que abarca este proceso evolutivo de una ampolla, puede durar hasta un período de siete días.

Diagnóstico

En los casos más comunes basta con examinar físicamente al paciente, para corroborar que evidentemente se trata de una ampolla.

Mediante algunas preguntas se podrá determinar su causa, y confirma que solo se trata de una ampolla.

Pero existen casos en los que las heridas pueden ser inusuales.

Es por ello que el médico especialista deberá apoyarse en una serie de métodos, para determinar que finalmente se trata de una ampolla.

Es importante tener conocimiento de estos tipos de pruebas, o métodos, para establecer un diagnóstico porque así se podrá establecer qué es la lesión.

Por ello, a continuación presentamos los exámenes de pruebas comunes, para descartar alguna otra afección.

Análisis genéticos

En ocasiones se deberá aplicar un análisis genético para confirmar el diagnóstico.

Las afecciones en la piel no se deben tomar a la ligera, ya que podría deberse a cualquier otro tipo de causas y generar consecuencias letales.

Para este tipo de prueba, para establecer un diagnóstico, se debe tomar una pequeña muestra de sangre.

Esta muestra se enviará a un laboratorio donde se analizará todo.

Biopsia de piel para cartografía inmunofluorescente

Para esta técnica se extrae una muestra pequeña de la piel afectada.

Se procede a examinarla mediante un microscopio.

También se usará la luz reflejada, de forma que se pueda identificar la capa o las capas de la piel que está comprometida.

Por medio de esta prueba se identifica también que el organismo cuente con las proteínas necesarias para el crecimiento de la piel.

Análisis genéticos

Con estos análisis se confirma el diagnóstico, de manera que se comprueba que no se trata de algún tipo de epidermólisis ampollosa.

Para ello se toma una muestra pequeña de sangre, la cual es enviada a un laboratorio donde la analizarán.

¿Cómo se trata la ampolla?

Tratar de forma correcta una ampolla, garantizará que no se prolongue haciendo persistente la molestia en la zona donde ha aparecido.

Por eso es importante que se tomen en cuenta una serie de pauta,s para tratar efectivamente una ampolla.

Cuando sale una ampolla, lo primero que muchos piensan es en reventarla o explotarla, para dejar salir el líquido que hay en su interior.

Por ejemplo cuando la ampolla aparece en el pie, es posible que debido a la molestia que causa el roce continuo del zapato, se quiera drenar la ampolla.

Sin embargo, hay que tomar en cuenta que se ha comprobado que el líquido que hay en el interior de las ampollas actúa positivamente.

Su actuación es la de crear la nueva capa de la piel y la de proteger contra las infecciones durante el proceso de formación de la nueva capa.

Es por ello que normalmente no se recomienda explotar la ampolla, pues se estaría interrumpiendo el proceso normal de curación.

Por otra parte, esto va a depender tanto del tamaño de la ampolla y de su ubicación.

Es importante saber que las ampollas no son afecciones que puedan considerarse como urgencias.

De igual forma, las ampollas pueden tratarse de forma muy fácil.

Pasos sencillos para tratar la ampolla

A continuación compartiremos algunas pautas para el efectivo tratamiento de las ampollas.

En primer lugar, es necesario entender que en la mayoría de los casos las ampollas terminan curándose solas.

Entonces, la forma más efectiva de tratar una ampolla para acelerar la curación es manteniendo la zona limpia y desinfectada.

En ese sentido, podría ser suficiente para el tratamiento de la ampolla lavados con agua tibia y jabón.

Si por ejemplo, las ampollas aparecen en los pies, con mucha más razón debes tener el cuidado de que se mantengan secos y limpios.

Recuerda siempre que las ampollas no debes explotarse, esto solo incrementará el riesgo a que se infecten y como consecuencia se agrave.

Otro paso ideal para el tratamiento efectivo de las ampollas es que se cubran con vendas o un apósito.

Para ello puedes usar cintas adhesivas especiales de óxido o de zinc, con las que puedes protegerte y evitar así que la herida se haga más grave.

Es necesario vigilar a diario la ampolla, y en caso en que sea necesario puede aplicarse antiséptico.

Aplicar frío en las zonas cercanas a la ampolla es otra de las formas de tratamiento. Esto ayudará a disminuir síntomas como dolor e inflamación.

Pero se debe tener presente que no se debe aplicar frío, sino aplicarlo cubierto con un paño.

Tratamiento para drenar una ampolla

Si la ampolla mide más de 3 centímetros, o si se encuentra en una zona donde la ampolla genere más dolor de lo acostumbrado hay que drenarla.

La forma de este tratamiento que consiste en drenar la ampolla, requiere de ciertas pautas que compartiremos a continuación.

Lo primero es tomar en cuenta la limpieza de la zona en la que se encuentra la ampolla.

Es muy recomendable es que se lave la zona con agua, desinfectante con alcohol, jabón o con agua oxigenada.

Lo segundo es usar siempre agujas estériles para el drenaje.

Si no se tienen agujas estériles, conviene el uso de una aguja normal previa esterilización.

Para eso se deja la aguja unos minutos en alcohol o aplicándole una llama a la punta de la aguja con un mechero y no con cerilla.

La razón por la que no se debe usar una cerilla es porque deja restos de bollín.

Lo tercero es pinchar solo una vez en los laterales de la ampolla, con esto se logrará extraer el líquido.

No se debe pinchar la zona más de una vez con esa aguja.

Lo quinto que se debe tomar en cuenta para un buen tratamiento es que después de extraer el líquido de la ampolla se debe limpiar la zona.

Una opción es que después que la ampolla quede vacía, con una gasa estéril se aplica povidona iodada a la herida que queda.

Después de la aplicación se cubre la herida con una venda.

Ya para finalizar con las pautas para tratar efectivamente la ampolla, después de dados todos estos pasos no se debe arrancar la porción de piel que queda.

¿Por qué se produce la ampolla?

Generalmente la razón por la que se produce una ampolla es por el roce continuo o fricción.

El roce hace que la piel se desprenda dando como origen una burbuja líquida.

Es importante tomar en cuenta que existen enfermedad que igualmente pueden ocasionar ampollas.

También las quemaduras producen ampollas, pues la forma en la que la piel se defiende es creándolas.

Causas y factores de riesgo de las ampollas

Las causas y factores de riesgo más comunes son la fricción a causa de algún tipo de trabajo, o por calzados.

Sin embargo, existen otras causas que podrían originar la aparición de una ampolla.

A continuación enumeramos esas causas y factores de riesgos que aunque menos comunes también se presentan:

  • Enfermedades autoinmunes (por ejemplo el pénfigo)
  • Congelación
  • Quemaduras de sol
  • Epidermólisis bullosa
  • Infecciones en la piel
  • Quemaduras
  • Eccema
  • Infecciones virales y el herpes simple
  • Hiedra roble y zumaque venenoso
  • Reacciones alérgicas

Si se expone ante estos factores de riesgo es posible que pueda padecer la aparición de una ampolla.

Conclusión

Como se puede ver, una ampolla tiene un ciclo evolutivo que debe conocerse para evitar que se prolongue.

Lo ideal es aplicar un tratamiento adecuado, con el que se pueda acelerar su curación.

También es importante que se evite la exposición ante los factores de riesgo y causas más comunes para las ampollas.

En caso de que se haga frecuente la aparición de ampollas, lo mejor es ir al médico para que determine un diagnóstico.

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